Una de las grandes preguntas que solemos hacernos las personas que trabajamos en relaciones de ayuda es: ¿de qué manera puedo ayudar a otros a motivarse? ¿Qué puedo hacer, decir o pensar para inspirar a los demás a pasar la acción? Y la respuesta es muy simple: cuando estamos motivados e inspirados, es más fácil contagiar al resto, pues entendemos que es un proceso personal, de mirar hacia adentro. 

La pregunta no es ¿cómo motivarlos?, sino ¿para qué están motivados en este momento? , pues todos lo estamos pero no hacia las mismas actividades. Yo puedo estar muy animada para ir al cine un sábado y poco motivada para ir a una fiesta nocturna, y viceversa. Lo importante es poder detectar qué tipo de actividades están alineadas con mi esencia y cubren mis necesidades psicológicas de autonomía, relaciones sociales y competencia, ingredientes que, según algunos estudios, aportan la energía para enfrentarse a la vida con una actitud óptima.

Brandon Irwin, colaboró en un estudio denominado Silence is Golden, que pone de manifiesto cómo cuando un entrenador anima verbalmente la práctica de un deportista su rendimiento es significativamente menor que cuando el profesional permanece callado y atento. Los entrenadores silenciosos obtendrían mejores resultados porque ayudan a enfocarse en la actividad, mientras que los que animan continuamente externalizan la atención de los ejecutantes. Es este cambio de interno a externo el que lleva al bloqueo.

En dicho estudio también probaron con incentivos, y los resultados fueron, como muestran otros estudios similares, que las recompensas tienden a disminuir el rendimiento a corto y largo plazo. Cuando el desempeño depende de un premio externo, la sensación de autonomía disminuye, y con ella la motivación. Las recompensas pueden ayudar a iniciar una conducta pero son contraproducentes para mantenerla en el tiempo. 

Por eso siempre digo que no se puede animar a las personas, pero sí ayudarlas a realizar un proceso de valoración para que puedan motivarse a sí mismas cada día y en cada actividad.

Si te interesa aprender cómo realizar este proceso, te recomiendo el libro de Susan Fowler: ¿Por qué motivar a la gente no funciona y qué sí? 

Si te ha gustado esta entrada, te animo a compartir. Gracias por leerme 😀

 

 

 

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