Después de muchos años trabajando con el cuerpo, me di cuenta de que existían múltiples procesos y mecanismos mentales que realmente dirigían nuestras vidas y, especialmente, determinaban nuestro estado de ánimo. Por ello me decidí a especializarme, primero en el trabajo con mi propia mente, para poder entender su funcionamiento y aprender a limpiarla de creencias que limitaban mi potencial.

Tras este proceso de introspección supe que quería ayudar a otras personas a trabajar con sus aspectos mentales, inspirándolas para la acción*.

Para entrenar la mente se requiere un alto compromiso. Es un proceso simple, aunque no por ello fácil. Así que estaremos juntos-as en él.

Te espero 😉

 

*InspirAcción es la unión de inspirar y acción. Pensé en esta palabra para definir el proceso que da paso a la decisión de cambiar. De entre todas las acepciones que tiene el verbo inspirar, me quedo con Iluminar el entendimiento de alguien y mover su voluntad. Esta definición ya lleva implícita una acción (mover su voluntad), pero añadiendo acción pretendo dar más énfasis a esa necesidad latente, sin la cual, la inspiración se queda en un mero propósito que no acaba de llevarse a cabo.

No basta con sentir esa iluminación, hay que ponerse en marcha, tomar responsabilidad y asir con fuerza las riendas de nuestra vida.